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Qué es la escarlatina y por qué preocupa a los padres

1. Qué es la escarlatina

La escarlatina es una infección bastante común en niños pequeños. La causan unas bacterias llamadas estreptococos del grupo A, las mismas que provocan dolor de garganta. Da fiebre, dolor de garganta y un sarpullido rojo brillante en la piel, de ahí su nombre.

Aunque por lo general no es grave, la escarlatina molesta mucho a los niños. Y si no se trata bien, pueden tener problemas más serios. Por eso es importante que los padres sepamos reconocerla y actuar a tiempo.

2. Cómo y dónde se contagian los niños

Los niños pillan la escarlatina cuando entran en contacto con las bacterias, sobre todo en el cole o la guardería. Por ejemplo, si otro niño con escarlatina estornuda cerca o comparte juguetes o la botella de agua. Las bacterias pasan así a la saliva o las manos y de ahí a la boca o nariz.

También se pueden contagiar por tocar a alguien con heridas infectadas por esas bacterias. Por eso es importante lavarse bien las manos y desinfectar las cosas que se comparten.

3. Fiebre, dolor y sarpullido: los síntomas que delatan la escarlatina

Los primeros signos suelen ser fiebre alta de repente, a veces con náuseas o vómitos, y dolor de garganta bastante fuerte. Luego aparece el típico sarpullido rojo, como granito y rugoso al tocarlo. Empieza por el cuello y el pecho y baja hasta las piernas.

La piel de la cara se ve muy roja, menos alrededor de la boca, con aspecto de bofetada. Y se distingue una lengua blanca con las papilas hinchadas y rojas, llamada lengua frambuesa. Si vemos esto en nuestro hijo, hay que llevarlo al médico rápido.

4. Pruebas y análisis para confirmar el diagnóstico

El médico confirmará si es o no escarlatina haciendo primero preguntas sobre los síntomas y alguna exploración física. Por ejemplo, mirará bien la garganta y las placas del sarpullido en la piel.

Después igual manda analizar una muestra del exudado de la garganta para buscar las bacterias. Otras pruebas más modernas detectan sus sustancias o antígenos en minutos.

5. Antibióticos y otras medicinas para curarse más rápido

Lo más efectivo es un antibiótico llamado penicilina o amoxicilina, para matar las bacterias. Hay que dárselo según receta durante los 10 días enteros, o podría repetirse la infección. También es bueno darle paracetamol para bajar la fiebre y aliviar dolores.

Y por supuesto, mucho líquido y reposo en casa hasta que desaparezca la fiebre y el malestar, para reponer fuerzas. Así mejorará en unos 5 ó 7 días.

6. Cómo evitar contagiarse y controlar la epidemia casera

Para que no se contagien hermanos o amigos, lo primero es que el niño no vaya al cole hasta un día después de empezar con los antibióticos. Tampoco debe compartir comida o cubiertos con nadie.

Hay que lavar también con lejía juguetes, mesas, pomos de puertas y todo lo que haya podido tocar. Y por supuesto lavarse bien las manos con agua y jabón después de tocar sus mocos o placas del sarpullido.

7. Qué puede pasar si no se cura la escarlatina a tiempo

Aunque la escarlatina sin antibióticos acaba sanando sola, pueden quedar secuelas graves. Por ejemplo, los ganglios infectados pueden terminar en un feo absceso. O las bacterias dañan los riñones y dan problemas de orina.

Incluso podrían entrar en la sangre y el corazón, y al cabo de años causar la temida fiebre reumática. Por eso no hay que confiarse ni dejar pasar tiempo sin medicinas.

8. Niños pequeños y adolescentes: cómo cuidarlos mejor

Los bebés y niños más chiquitos son muy propensos a complicaciones. Por eso, si vemos los síntomas, hay que correr al hospital sin perder tiempo.

En cambio los adolescentes no suelen avisar tanto si se encuentran mal. Debemos prestarles más atención e insistir en que tomen todos los antibióticos que recete el doctor, o pueden salir abscesos y otros problemas.

9. La prevención y la consulta rápida, claves para superar la escarlatina

En resumen, con higiene, desinfectando todo a conciencia y evitando contactos en los primeros días podemos prevenir muchos contagios de escarlatina. Y si nos da la voz de alarma algún síntoma raro en nuestro hijo, no lo dudéis: consultad rápido al pediatra para empezar el tratamiento cuanto antes mejor. Así le ahorraremos mucho sufrimiento.

 

Lucía Capdevila
Lucía Capdevila
Lucía es una enfermera que lleva más de 15 años curando y cuidando niños en un hospital, así que sabe un rato largo de bebés y de esos primeros años que vuelven locos a los padres. Ahora ella misma es mamá de dos pequeños, Martina y Daniel, con lo cual entiende aún mejor las noches sin dormir y las rabietas en el súper. En su blog escribe sobre todo lo que preocupa a las madres y padres nuevos: el llanto del bebé, cómo calmarlos, trucos para que duerman de un tirón, recetas fáciles de papillas, consejos para el baño... Explica las cosas de manera sencilla, transmitiendo tranquildad y buen rollo. Se nota que Lucía ha vivido en primera persona el caos de ser madre primeriza. Por eso ahora ayuda a otros padres contando sus trucos y todo lo que ha aprendido sobre cuidados de pequeños. Sus consejos son súper prácticos y escritos con mucho cariño. ¡Una lectura ideal para madres y padres!
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