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Por qué los niños menores de 5 años no deben comer las uvas en Nochevieja

Las Navidades traen ricos alimentos típicos como uvas, frutos secos, turrones y polvorones. Pero algunos de ellos pueden significar un riesgo de atragantamiento o ahogo para nuestros pequeños durante estas celebraciones.

En este artículo repasaremos cuáles son los alimentos más peligrosos. También las señales de alarma a las que debemos estar atentos y algunos consejos prácticos para prevenir accidentes.

Todo para que nuestros peques también puedan disfrutar tranquilos las cenas de estas fiestas sin que nos llevemos un disgusto. Recordarles a los abuelos estas recomendaciones también vendrá bien para que todos podamos pasar un buen rato en familia.

1. Las uvas: el principal peligro para los peques en fin de año

El sonido del reloj de la Puerta del Sol de Madrid marcando las campanadas de Nochevieja y el consumo precipitado de las doce uvas es una tradición de lo más arraigada en España. Sin embargo, cuando hay niños pequeños en casa es importante extremar las precauciones.

Sin embargo, los especialistas advierten del riesgo. Esta práctica puede provocar asfixia en los niños pequeños si se les permite comer uvas enteras.

Las uvas tienen una forma y piel resbaladiza. Esto dificulta que los niños pequeños puedan masticarlas correctamente. Sobre todo ocurre en infantes con bocas y muelas aún en desarrollo.

Según explica el Dr. Gutiérrez Fonseca, otorrinolaringólogo, las uvas enteras se pueden atravesar. Al obstruir la respiración se impide que llegue aire a los pulmones.

Cabe destacar otro punto. Los reflejos para soltar objetos atorados no maduran bien hasta los 4-5 años. Esto provoca que a los pequeños les cueste más soltar la uva atascada.

Si bien los adultos mayores de 65 años sufren más casos de asfixia, el atragantamiento en menores por comida mal masticada puede tener graves consecuencias si no se actúa rápido.

Los especialistas recomiendan no dar uvas enteras a niños menores de 5 años en Nochevieja. Es para prevenir accidentes por obstrucción de las vías respiratorias.

2. Cuidado también con frutos secos y polvorones en estas fiestas

Además de las uvas, hay que poner atención a otros alimentos típicos navideños que pueden causar atragantamientos en los peques.

Los frutos secos, aunque no son muy grandes, durante estas fiestas están por todos lados en el mazapán, los turrones, la cena de Nochebuena. Sus trocitos duros pueden obstruir la garganta de nuestros pequeñines, sobre todo si tienen menos de 3 añitos.

Los expertos dicen que no debemos dar frutos secos enteros o mal picaditos a ningún niño menor de 5 años. ¡Son muy traicioneros! Sus pedacitos pueden quedar bloqueando la respiración si no se mastican bien.

Otro problema son los polvorones y mantecados. Por su textura blandita pueden pegarse en el paladar y llegar a la tráquea si el peque tose o ríe mientras los está comiendo. Esto también dificulta mucho la respiración.

Siempre mejor prevenir y evitar disgustos. Picamos bien los frutos secos, y ayudamos a los peques a comer despacito los polvorones para que no se atragante.

¡Y no olvidéis enseñarles a masticar con la boca cerrada! Esa regla básica tan importante también funciona para prevenir accidentes con la comida.

3. Algunos tips prácticos para prevenir atragantamientos en los peques

Además de tener cuidado con alimentos de riesgo como las uvas o los frutos secos, los expertos comparten otros consejos útiles para evitar que nuestros pequeños sufran accidentes por atragantamiento al comer en estas fiestas:

– No mezclar texturas muy distintas en un mismo bocado. Por ejemplo, mejor no insertar una uva entera en el medio de un trozo de turrón blando. Estos cambios bruscos de consistencia les pueden confundir.

– Hacer que mastiquen despacio y con la boca cerrada. Así se asegura que trituren bien los alimentos antes de tragar. ¡Esa regla básica es clave!

– Mantener una postura erguida al sentarse a la mesa. No dejar que los pequeños coman acostados en el sofá o echados para atrás. Esto hace más probable que la comida “se vaya por otro lado”.

– Enseñarles a llevar la comida hacia los molares para masticar. Así no tragan grandes trozos enteros.

Estos consejitos prácticos, sumados a poner atención a los alimentos de mayor riesgo, nos ayudarán a evitar tropiezos y que la alegría de las fiestas no se vea opacada.

 

4. Qué hacer en caso de atragantamiento

En atragantamientos leves hay que ayudar al afectado a toser. Es el mejor mecanismo defensivo para evitar el paso a zonas inferiores de la vía respiratoria.

Si vemos que una persona se lleva las manos al cuello porque se atraganta, hay que actuar rápido:

  • Colocarse detrás de ella y rodearle con los brazos para hacerle compresiones fuertes en la tripa. Así puede expulsar lo que le obstruye para respirar. Esto se llama “Maniobra de Heimlich”.

Si sospechamos que un niño se está atragantando, debemos llevarlo a un hospital rápido para que un médico lo revise.

Y si el peque pierde el conocimiento:

  • Abrirle la boca para despejar las vías que llevan aire a los pulmones.
  • Hacerle reanimación cardiopulmonar básica: alternar compresiones en el pecho y soplidos de aire.
  • Llamar cuanto antes al 112 para que envíen una ambulancia.
Lucía Capdevila
Lucía Capdevila
Lucía es una enfermera que lleva más de 15 años curando y cuidando niños en un hospital, así que sabe un rato largo de bebés y de esos primeros años que vuelven locos a los padres. Ahora ella misma es mamá de dos pequeños, Martina y Daniel, con lo cual entiende aún mejor las noches sin dormir y las rabietas en el súper. En su blog escribe sobre todo lo que preocupa a las madres y padres nuevos: el llanto del bebé, cómo calmarlos, trucos para que duerman de un tirón, recetas fáciles de papillas, consejos para el baño... Explica las cosas de manera sencilla, transmitiendo tranquildad y buen rollo. Se nota que Lucía ha vivido en primera persona el caos de ser madre primeriza. Por eso ahora ayuda a otros padres contando sus trucos y todo lo que ha aprendido sobre cuidados de pequeños. Sus consejos son súper prácticos y escritos con mucho cariño. ¡Una lectura ideal para madres y padres!
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