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¿Por qué los bebés luchan contra el sueño?

¿Estás agotada porque tu bebé se resiste a dormir? ¿tu bebé no está descansando bien por las noches? Tranquila, no eres la única. Veamos por qué los pequeños tienen problemas para dormir y qué puedes hacer para solucionarlo. ¡Seguro que entre todos logramos que tu bebé duerma más tranquilo!

1. Tu bebé está hiperactivo antes de ir a dormir

1.1. Demasiada estimulación con juegos y actividades

A los bebés les entusiasma muchísimo jugar contigo, que les hagas cosquillas, ver sus dibujos animados favoritos en la televisión o la tablet… Pero claro, con tanta estimulación antes de ir a la cama les cuesta luego relajarse y quedarse dormidos en la cuna.

Así que, mamá, conviene modificar un poco la rutina de la hora de acostarse. Elimina esos juegos y dibujos tan entretenidos y sustitúyelos por actividades más relajantes como:

  • Darle un masaje
  • Leerle un cuento corto y poco estimulante
  • Cantarle una nana suave
  • Mecerle con calma

Sé que no resulta tan divertido para ninguno, pero es por su bien, para que luego el pequeño concilie el sueño sin problemas.

1.2. Captan el nerviosismo de los padres

Ojo también con ponerte nerviosa o agobiada tú misma cuando estás preparando a tu hijo para dormir. Igual que las madres captáis el más mínimo gesto de vuestros peques, ellos perciben a la perfección si tú no estás tranquila y relajada.

Así que, procura mostrarte serena, habla en voz baja, muévete con calma, atenúa la iluminación… Todo ello transmitirá a tu pequeño que ha llegado el momento de relajarse y prepararse para disfrutar de dulces sueños.

2. Tu bebé es muy sensitivo

Algunos bebés tienen el sentido de la percepción muy agudizado y se despiertan ante cualquier estímulo: que suene el teléfono, la etiqueta del pijama que les rasca, si sienten calor o frío, hambre… Para ellos resulta misión imposible conciliar el sueño si no se dan todas las condiciones ideales de confort.

2.1. Elimina cualquier cosa que pueda molestarle

Primero intenta identificar qué es lo que perturba el descanso de tu pequeño. Quítale la etiqueta del pijama si le irrita, sube o baja la calefacción de la habitación para ajustarla a su temperatura ideal, colócale una bolsa de agua caliente en la cuna si siente frío… Haz todo lo que sea necesario para maximizar su comodidad.

2.2. Prueba con ruido blanco o swaddle

Si a pesar de lo anterior sigue sin poder relajarse, es probable que necesite un poco de ayuda extra. Intenta envolverle muy apretado con una manta (swaddling) para que se sienta arropado, o ponle una máquina de ruido blanco que le recuerde al ambiente acogedor de la barriga materna.

3. El hambre también despierta a los bebés

3.1. Evita que asocie comer con dormirse

¿Estás dándole el pecho o el biberón justo antes de dejarle en la cuna? Pues lo más seguro es que tu pequeño asocie ahora mismo “comer = me duermo”. Y claro, como es muy listo, cada vez que se despierta piensa “tengo hambre” para que acudas rápidamente a alimentarle de nuevo.

Lo ideal sería administrarle la última toma un poco antes, y luego llevar a cabo otras actividades como cambiarle el pañal o ponerle el pijama. Así aprenderá que en la cuna solo se duerme, no se come.

3.2. Dale tentempiés extra por la tarde-noche

Eso sí, tampoco podemos permitir que el pobrecito se acueste con un apetito voraz que le impida conciliar el sueño. Una buena estrategia es proporcionarle calorías extra a lo largo de la tarde-noche, dándole un par de tomas adicionales justo antes de comenzar la rutina para ir a la cama.

Por ejemplo, si le acuestas sobre las 8 de la noche, intenta alimentarle bien alrededor de las 5-6 y luego repetir una vez más sobre las 7. Así seguramente no se despertará a medianoche reclamando comida.

4. Las siestas son sagradas

Ya sé que resulta muy pesado tener que encerrarle en su dormitorio un par de horas cada día para que duerma la siesta… Pero debes saber que las siestas son absolutamente fundamentales para los bebés. Saltárselas o que sean muy cortitas suele tener consecuencias negativas, provocando que duerman mucho peor durante la noche.

Así que no queda más remedio, mamá: tienes que detectar rápidamente los primeros signos de sueño (bostezos, ojitos entrecerrados…) y llevarle rauda a la cuna en cuanto aparezcan. Da igual si se ha quedado a medias el biberón o ese juguete tan divertido con el que estabais jugando juntos.

Si finalmente se duerme, estupendo. Y si no, pues nada, al menos habrá descansado un ratito tumbadito y relajado en su camita.

5. Se acostumbró a dormir a tu lado

Está claro que mecer en brazos a tu bebé profundamente dormido resulta extremadamente gratificante… Pero esa placenterá costumbre provoca que luego, cuando se despierta solo por la noche, el pobre no sepa cómo volver a conciliar el sueño sin ti.

La solución pasa por retirarte poco a poco de su lado cada noche, hasta que se habitúe a dormirse en soledad. Eso sí, para hacer más llevadero el proceso, deja siempre cerca su peluche o mantita preferidos, que le reconfortarán cuando tú faltes.

6. Echa de menos dormir contigo

Si hasta el momento tu bebé ha dormido contigo, intentar de repente que duerma solito toda la noche en su cuna puede ser un verdadero drama. Por ello, en estos casos lo más efectivo es realizar una transición progresiva y paulatina, para no traumatizarle.

Empieza acostumbrándole a dormir las siestas solo en su cuna, luego procura al menos que la primera parte de la noche la pase en su dormitorio (aunque si se despierta le lleves a tu cama)… hasta que finalmente sea capaz de dormir del tirón toda la noche sin sus papás.

7. No soportas oírle llorar

Sé que destroza el corazón escuchar ese llanto desconsolado de nuestro pequeño recién dejado en la cuna. Pero si acudimos raudos a su cuarto cada 2 minutos, lo más probable es que le despertemos, o no le permitamos aprender a dormirse por sí mismo.

Así que, por muy duro que resulte, debes intentar resistir 5-10 minutos antes de entrar a verificar qué sucede. Al principio parecerá eterno, pero te prometemos que merecerá mucho la pena.

Y no pases todo el rato obsesionada mirando el monitor del bebé, eso solo te pondrá más nerviosa. Baja un poco el volumen para oír si llora muy fuerte, pero sin escuchar todos los gorgoritos normales durante su sueño.

Sabemos que esto es lo más complicado del mundo. Pero tranquila, mamá, tú puedes conseguirlo. Y en pocos días lograrás que tu pequeño duerma plácidamente toda la noche. ¡Fuerza y ánimo!

Clara Martínez
Clara Martínez
Clara es una matrona con más de una década de experiencia, diplomada en la Universidad Complutense de Madrid. Trabaja en un hospital de la capital española, donde brinda atención y apoyo a las mujeres durante el embarazo, parto y posparto. Además de su dedicación a la profesión, Clara es madre de Pablo. Compagina su trabajo en el hospital con la escritura de artículos para el sitio web peques.com, donde comparte sus conocimientos y vivencias como matrona y madre.
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