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Mitos del cuidado infantil que es hora de olvidar

¡Hola mamás y papás!

En este artículo te contamos lo que ya no se recomienda hacer con los bebés recién nacidos. Son cosas que antes nos decían, ¡pero que ahora sabemos que no son ciertas! Leerlo te ayudará a entender mejor las necesidades reales de tu pequeño.

1. Bañar al bebé todos los días

Antes creíamos que había que bañar a los bebés recién nacidos a diario. Pero no es verdad. Los expertos dicen ahora que es mejor esperar por lo menos un día después de su nacimiento para el primer baño.

Y que no hace falta bañarlos enteros en los primeros días. Con limpiarles la carita, el cuello, las manos y la zona del pañal suele ser suficiente. Lo mejor es usar agua tibia y evitar el jabón los primeros días.

Esto tiene sentido, ¿no? Piensa que tu bebé ha estado 9 meses creciendo calentito en tu barriga. Al salir al mundo exterior, su piel es muy muy delicada. Un baño entero podría quitarle una capa protectora natural que tienen los bebés cuando nacen.

Es mejor esperar unos días a que la piel de tu pequeño se haga más fuertecita. ¡Y entonces sí podrás darle baños completos más seguido! Pero al principio, concéntrate solo en limpiarle lo necesario.

2. El silencio es mejor para el sueño del bebé

Contrario a la creencia popular, permitir algunos ruidos de fondo y una pequeña luz no parece afectar negativamente el sueño de la mayoría de los bebés. Aunque se sugiere mantener un ambiente calmado y bastante oscuro para facilitar el descanso, la verdad es que un poco de ruido blanco, música suave o el sonido de un ventilador pueden ayudar a imitar los sonidos y sensaciones del útero materno. Esto resulta reconfortante y promueve la relajación.

Por supuesto que eventos ruidosos, luces intermitentes o interrupciones constantes dificultarían el sueño de cualquiera. Pero no tienes por qué caminar de puntillas en un silencio absoluto mientras tu bebé duerme la siesta. Un poco de actividad normal en el hogar puede ser de ayuda.

3. Permitir que el bebé se ponga de pie o brinque causará piernas arqueadas

La extendida creencia de que permitir que un bebé se sostenga en posición vertical, dé algunos pasitos apoyado o salte en tu regazo puede causarle piernas arqueadas resulta ser solo un mito. La realidad es que estar y moverse en posición erguida es muy divertido y estimulante para un bebé en desarrollo, enriqueciendo su mundo sensorio-motor.

Eventualmente, la mayoría desarrolla una curvatura leve de forma natural al empezar a pararse y caminar. Esto mejora con el tiempo, y rara vez representa un problema real. Así que no prives a tu pequeño de la alegría de experimentar su cuerpo en vertical por un miedo infundado.

4. Escuchar música clásica aumentará el CI del bebé

Una idea muy popular en las últimas décadas era que exponer regularmente a los bebés y niños pequeños a composiciones clásicas complejas de algún modo mejoraría su inteligencia o desarrollo cognitivo general.

Desafortunadamente, esta afirmación ha sido bastante desacreditada. No existe evidencia real de que un género musical específico tenga el poder de volver a un infante más listo o talentoso.

Por supuesto, interactuar regularmente con música, ritmos y melodías puede enriquecer enormemente la vida de cualquier niño pequeño. Pero los efectos parecen ser similares sin importar realmente el estilo que escuche. Lo que realmente marca la diferencia es la atención, el afecto y la estimulación constante de un cuidador amoroso.

5. Levantar al bebé cuando llora lo malcriará

Contrario a la creencia popular, responder de forma amorosa y recojer a tu bebé cuando llora no lo malcría ni genera niños caprichosos. De hecho, atender sus necesidades de cercanía y consuelo durante los primeros meses fomenta un apego seguro, autoestima y resiliencia a futuro.

Esto tiene sentido cuando consideramos que los infantes menores de 4 meses tienen muy pocas habilidades y estrategias para calmarse solos. Lloran porque están incómodos, hambrientos, mojados o asustados. Levantarlos y mecerlos suavemente cuando se perturban puede ayudar a reducir el llanto generalizado.

Con el tiempo irán desarrollando más autogestión, especialmente a partir del año. Pero durante la etapa de mayor dependencia, brindarles atención sensible y consistente al llanto establece las bases para un desarrollo socioemocional saludable.

6. No despertar al bebé para cambiar el pañal mojado

Los pañales desechables modernos son muy absorbentes, permitiendo en algunos casos que el bebé permanezca con un pañal húmedo pero no saturado durante una siesta larga o toda la noche.

Sin embargo, los expertos enfatizan que debes despertar e inmediatamente cambiar un pañal con heces, incluso si tu bebé está profundamente dormido. Esto previene el contacto prolongado con las deposiciones, reduciendo el riesgo de sensibilidad e irritación en la piel del área del pañal.

En el caso de orina únicamente, puedes seguir durmiendo a tu bebé si el pañal no se siente especialmente pesado o hinchado. Pero no excedas las 10-12 horas para prevenir rozaduras o inflamación. Lo mejor es cambiar cuando despierte naturalmente.

7. Aplicar protector solar a menores de 6 meses es peligroso

Aunque crucial para la salud evitar por completo la exposición directa de los bebés muy pequeños al sol, aplicar protector solar en cremas pediátricas diseñadas para la delicada piel de un infante puede ser seguro incluso antes de los 6 meses de edad.

Eso sí, se debe utilizar solo productos de amplio espectro, resistentes al agua, con un SPF 15 o mayor. Y la crema debe distribuirse en pequeñas cantidades solo sobre las áreas expuestas, como cara, manos y pies, evitando sobre todo los ojos.

También se recomienda probar primero en una pequeña parte del cuerpo para detectar alguna posible irritación o alergia cutánea antes de extender. Y no depender nunca del protector solar como sustituto de mantener a tu bebé completamente a la sombra. Pero aplicado correctamente, puede ofrecer una capa extra de cuidado.

8. Esterilizar biberones y tetinas antes de cada uso

Aunque crucial en el primer uso, no es realmente necesario esterilizar todos los biberones, tetinas y partes de la bomba extractora después de cada toma cuando se trata de un bebé saludable. Para la mayoría, lavar cuidadosamente con agua caliente y jabón neutro es suficiente para eliminar bacterias dañinas.

Claro que la esterilización completa sigue recomendándose en casos específicos, como bebés prematuros o con sistema inmune comprometido. Pero no se requiere de rutina a menos que notes signos de infección oral tras usar un artículo.

Manteniendo una limpieza adecuada con jabón y cepillos especiales, puedes usar los mismos biberones varias veces antes de necesitar esterilizar. Solo asegúrate de enjuagar muy bien todos los residuos de jabón, ya que esto puede causar cólicos.

9. Colocar al bebé boca abajo para dormir es seguro

Dormir sobre el estómago solía ser lo habitual, pero los expertos ahora enfatizan que la posición más segura para prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) es acostar a los bebés boca arriba. Esto reduce bastante varios factores de riesgo.

También se sugiere dormir en la habitación de los padres, pero no directamente compartiendo la cama durante al menos los primeros 6 meses. Establecer el área de sueño en una cuna limpia, firme y con sábanas ajustadas también es crucial para minimizar cualquier peligro potencial de asfixia u obstrucción accidental.

Muchas otras recomendaciones como evitar cobijas sueltas, almohadas y peluches blandos también buscan garantizar un entorno seguro de descanso. Acostar a tu bebé boca arriba y solo es un paso esencial hacia la prevención.

10. Agregar cereal de arroz al biberón ayuda al sueño

Un consejo común de la generación pasada era agregar cereales como el arroz al biberón para promover un sueño más prolongado. Sin embargo, introducir sólidos antes de los 4-6 meses no solo no tiene beneficios comprobados para mejorar los patrones de sueño, si no que puede estar relacionado con alergias, asma y obesidad en el futuro.

Es crucial esperar hasta que tu bebé esté apropiadamente desarrollado y mostrar claras señales de estar listo antes de comenzar a incorporar alimentos sólidos. Apresurarse está ligado a múltiples problemas de salud. Paciencia y observación cuidadosa son esenciales.

11. Establecer un horario de alimentación riguroso es fundamental

Antiguamente se enfatizaba mucho en entrenar el reloj interno de los bebés imponiendo horarios estrictos de comida desde muy temprano. Hoy, los expertos saben que alimentar más bien bajo demanda, especialmente durante los primeros dos meses, es más saludable y realista.

Observar cuidadosamente las señales naturales de apetito y saciedad de tu pequeño es crucial en lugar de intentar imponer un programa standard. Responder cuando tenga hambre y permitir que marque el fin de la toma evita frustración y favorece un patrón alimenticio autorregulado.

Con el tiempo sí se volverá más predecible y consistente. Pero forzar horarios no flexibles al inicio dificulta adaptarse a las necesidades individuales de cada infante.

12. Los bebés necesitan zapatos de suela dura para proteger sus pies

A pesar de la creencia popular, los zapatos realmente no son necesarios para el correcto desarrollo de los delicados pies de un bebé que empieza dar sus primeros pasos. De hecho, dejar que esté descalzo sobre superficies limpias y seguras puede fortalecer su agarre y habilidades motoras.

Claro que al salir a la calle los zapatos protegen de cortes o lesiones. Pero usarlos en casa, incluso con el pretexto de “entrenar” su andar es innecesario. Sus pies crecen tan rápido que el calzado probablemente no le quedará bien antes de que pueda caminar libremente de todos modos.

13. Los bebés deben hacer popó al menos una vez al día

A pesar de la creencia de que los bebés “deben” evacuar a diario, la realidad es que la frecuencia normal de las deposiciones puede variar ampliamente, especialmente cuando se alimenta con leche materna. Muchos bebés saludables pueden pasar varios días sin popó y no tener problemas.

Lo que importa no es cuántas veces vaya al baño, sino la consistencia y color de las heces cuando lo haga. Popó muy dura, bolas pequeñas, deposiciones con moco o sangre, o cambios drásticos de color sí son motivo de alerta para consultar al pediatra.

Pero mientras las heces se mantengan con una textura cremosa o suelta relativamente consistente, un intervalo más prolongado entre evacuaciones rara vez es señal de un problema. Hay amplia variabilidad normal.

Clara Martínez
Clara Martínez
Clara es una matrona con más de una década de experiencia, diplomada en la Universidad Complutense de Madrid. Trabaja en un hospital de la capital española, donde brinda atención y apoyo a las mujeres durante el embarazo, parto y posparto. Además de su dedicación a la profesión, Clara es madre de Pablo. Compagina su trabajo en el hospital con la escritura de artículos para el sitio web peques.com, donde comparte sus conocimientos y vivencias como matrona y madre.
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