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Lidiando con un niño que roba

Descubrir que nuestro hijo ha cogido algo ajeno sin permiso, por pequeño que sea el hurto, siempre escandaliza. Pero antes de perder los papeles conviene tomar perspectiva: el robo infantil no es tan extraño y se puede reconducir con una combinación adecuada de normas claras, comprensión y refuerzo de valores éticos.

1. Más habitual de lo que parece en niños

A muchos padres les sorprende y avergüenza pillar a sus pequeños hurtando dinero de sus carteras o caramelos en el súper, pero es más común durante la infancia de lo que se cree. Completamente superable si no se dramatiza en exceso.

2. Entender causas: la clave para atajarlo

Las motivaciones para robar son variadas según la edad: desde mera curiosidad o aburrimiento en los más pequeños; búsqueda de atención, sensación de poder o rebeldía pre-adolescente; e incluso problemas emocionales como baja autoestima, ira contenida o ansiedad. Identificar el origen en cada caso es crucial para corregirlo.

3. Fijar normas y límites nítidos

Debemos dejar claro con firmeza pero sin humillar que coger cosas ajenas contra la voluntad de su dueño está mal, explicando posibles consecuencias legales de quebrantar la confianza o violar la propiedad privada. Coherencia en la aplicación de límites y pautas de comportamiento pactadas con ellos es vital.

4. Padres predicando con el ejemplo

No podemos olvidar que los hijos imitan e interiorizan conductas modeladas por los adultos de referencia. Por ello, hemos de asegurarnos de predicar con nuestro ejemplo diario valores de honradez y respeto absoluto a lo ajeno.

Un ejemplo: no apropiarnos de bolígrafos de la oficina o hurtar productos en comercios por pequeños que sean.

5. Pedir ayuda si hay otros problemas

Si el problema persiste o ves que también miente o tiene cambios de humor raros, igual necesita apoyo especializado. No tengas miedo a consultar con un psicólogo infantil por si acaso.

6. Vigilar sus amistades sin agobiarle

Mira un poco con quién se junta y donde ronda para ver si hay malas influencias. Pero sin hacerle sentir que desconfías, eso empeoraría las cosas.

Un ejemplo: Si solo roba cuando sale con Pedrito, igual ese niño le está incitando. Habla con sus padres.

7. No machacarle recordándoselo después

Una vez aclarado el entuerto y disculpado, no estés recordándoselo a cada rato, eso mina su autoestima. Lo hecho, hecho está, hay que mirar adelante.

8. Paciencia ante un desliz puntual

Si ha sido solo una vez que se ha confundido, respira y ten paciencia mami. Con cariño y algún que otro rapapolvo educativo, seguro que enderezamos a nuestra vieja rama torcida. ¡Fuerza!

Isabel Montalvo
Isabel Montalvo
Isabel es una periodista especializada en psicología infantil. Estudió en la Universidad de Valencia. Su amplia experiencia incluye entrevistas a numerosos psicólogos y pediatras. También ha realizado investigaciones exhaustivas sobre la conducta de los niños. Con este profundo conocimiento, Isabel escribe artículos para peques.com, ayudando a los padres a comprender mejor a sus hijos.
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