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Cuentos clásicos: El Patito feo

En una granja vivía una mamá pata que empolló sus huevos hasta que nacieron sus patitos. Todos eran amarillos y esponjosos. Pero había un huevo más grande que no se había abierto.

La mamá pata se sentó sobre ese huevo extra grande. Pasaron días. Al final un patito muy raro salió del cascarón. No era amarillo ni esponjoso como sus hermanos. Era gris y feo.

La mamá pata miró extrañada al patito diferente pero lo aceptó como otro hijo. Lo llamó Patito.

Patito intentaba jugar con sus hermanos. Pero ellos no querían jugar con él. Se burlaban de su apariencia. Le decían cosas feas. Patito se sentía muy triste y solo.

Un día la mamá pata llevó a todos los patitos al estanque a nadar. Los hermanos de Patito nadaban bien. Pero Patito no podía. Sus patas eran distintas. Se hundía en el agua una y otra vez. Sus hermanos se reían de él.

Patito salió del estanque triste. Quería ser como los otros patitos. Quería pertenecer.

Al día siguiente mamá pata llevó a sus crías a conocer la granja. Vieron vacas, cerdos y caballos. Un caballo se asustó al ver a Patito por su apariencia extraña. Le dijo cosas hirientes. Otros animales también se burlaron del pobre Patito.

Muy herido, Patito decidió irse de la granja. Creyó que así dejarían de hacerle bullying. Patito se fue caminando solo y lejos. Pasó días enteros caminando sin comer ni beber agua.

Una noche llegó cansado y hambriento a una cabaña. Una señora amable vivía ahí. Lo invitó a pasar cuando vio al patito perdido. Le dio de comer pan y leche.

Patito pasó la noche calentito en la cabaña. A la mañana siguiente, la señora lo acompañó a un estanque de patos. Le dijo que ahí encontraría nuevos amigos. Patito le agradeció por su bondad.

En el estanque había dos cisnes blancos, el padre y la madre. Recibieron a Patito amistosamente a pesar de su apariencia. Por primera vez Patito se sintió aceptado.

Los cisnes le enseñaron a Patito a nadar elegantemente como ellos. Con el tiempo, Patito creció. Al mirarse en el agua, vio que se había transformado en un hermoso cisne. Por fin entendió que era un cisne, no un pato.

Sus nuevos padres estaban muy orgullosos de él. Patito era feliz porque había encontrado a su verdadera familia. Los otros cisnes lo querían por su bondad, no por su apariencia.

Un día los patos de la granja pasaron volando. Vieron a Patito convertido en cisne. Se sorprendieron y admiraron su belleza. Quisieron jugar con él ahora que era hermoso. Pero Patito no quiso. Él había aprendido que la belleza está en el interior.

Alejandra Palacios
Alejandra Palacios
Alejandra es una joven profesora de primaria. Aunque lleva poco tiempo dando clase, su vocación y energía hacen que conecte muy bien con sus alumnos. Ahora también escribe artículos donde comparte consejos para padres sobre cómo sobrellevar la etapa escolar. Alejandra entiende perfectamente el caos mañanero de preparar desayunos y mochilas, ayudar con deberes y lidiar con berrinches infantiles. Escribe con un tono fresco y cercano sobre organización del día a día, alimentación sana para esa edad, rutinas para las mañanas, cómo motivarlos con los estudios y un largo etcétera.
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