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Cómo ayudar a tus hijos a tener pensamientos positivos

A todos nos pasa que tenemos días malos en los que sólo vemos el lado negativo de las cosas. Y a los peques también. Como padres está en nuestra mano ayudarles a cambiar su forma de pensar. Queremos que vean la vida de una manera más alegre y optimista.

Al principio puede que no entiendas por qué tu hijo está triste sin motivo aparente. Pero no pasa nada, es algo normal. Lo importante es que le enseñes poco a poco a transformar esos pensamientos negativos en positivos.

¿Cómo? Aquí te damos algunos consejos.

1. Habla con tu hijo sobre lo que siente

Lo primero es permitir que tu hijo exprese abiertamente cómo se siente. No le culpes ni le regañes por ello.

Por ejemplo, si un día llega triste del cole, en lugar de decirle “no estés triste”, mejor pregúntale “¿qué ha pasado hoy para que vengas tan tristón?”.

Escúchale con atención y compréndele. Hazle saber que todos tenemos derecho a sentirnos mal algunos días. Pero también que los problemas siempre tienen solución si nos lo proponemos. Usa frases como “ya verás cómo mañana será un día mejor” o “no te preocupes, yo estoy aquí para ayudarte”.

2. Sé un ejemplo de actitud positiva

Los niños aprenden mucho copiando lo que ven en casa. Así que si tú llegas todos los días estresado del trabajo quejándote de todo es normal que tu hijo copie esa actitud negativa.

En cambio, si tú mantienes una actitud alegre y optimista ante los problemas, tu hijo absorberá ese hábito como una esponja. Lo harás demostrándole que se pueden superar los malos momentos centrándose en los aspectos positivos.

3. Felicítale por sus logros

Es importante que valores y refuerces los progresos de tu hijo, por pequeños que sean. Por ejemplo, si ha hecho un dibujo, en lugar de criticarlo dile lo bonito que es y lo bien que ha combinado los colores. O si ha sacado un notable en un examen, en lugar de preguntarle por qué no ha sacado un sobresaliente, felicítale efusivamente por el esfuerzo.

Centrándote en sus puntos fuertes y éxitos conseguirás que aumente su autoestima y tenga una actitud más positiva consigo mismo. Y eso se reflejará en otros aspectos de su vida.

4. No le agobies con demasiadas normas

Sí, las normas son necesarias para que los peques aprendan a portarse bien. Pero cuidado con ponerles demasiadas obligaciones, horarios muy estrictos y nada de tiempo libre.

Eso les puede hacer sentir frustrados, rebeldes y con una mentalidad negativa de “nunca puedo hacer lo que quiero”.

En cambio, dejarles su espacio para jugar, perseguir sus aficiones y tomar alguna decisión solitos de vez en cuando, fomentará que se sientan más independientes y seguros de sí mismos.

Y un niño que se siente libre y capaz tenderá a pensar de forma más positiva y optimista. Así que sí a las normas, pero sin agobiar.

5. Rodéale de gente positiva

Las amistades de nuestros hijos son muy influyentes. Si se juntan con niños que se quejan todo el rato o se meten en líos, es probable que copien ese comportamiento.

En cambio, si se relacionan con amigos risueños, educados y con intereses positivos, es más probable que adopten una actitud alegre y constructiva similar.

Así que interésate por las amistades de tu hijo e intenta fomentar que se relaciones con peques simpáticos y respetuosos.

6. Pon el foco en lo bueno de cada día

Todos tendemos a centrarnos más en lo malo que en lo bueno. Un pequeño comentario negativo puede fastidiarnos el día entero. Pero mucho más importante es todo lo positivo que nos ha pasado.

Establece una rutina con tu hijo de comentar durante la cena  las tres cosas más bonitas que le han pasado ese día. Verás cómo se acostumbra a fijarse más en los aspectos positivos de la vida.

7. Educa con valores

<h2>Cómo educar en valores para que tus hijos piensen positivo</h2>

Educar a nuestros peques con valores morales positivos como la honestidad, la generosidad o el respeto es clave para ayudarles a que tengan una mentalidad más optimista y alegre en el futuro.

Pero ¿cómo podemos hacerlo? Aquí tienes algunos consejos:

– Pon esos valores en práctica en tu día a día. Por ejemplo, si devuelves dinero que te han dado de más en la tienda, si cedes el asiento en el autobús a una persona mayor, etc. Así los niños verán esos comportamientos positivos y los copiarán de forma natural.

– Cuando leas cuentos, comenta los valores. Si un personaje es generoso y desinteresado, di “¡qué bien que haya ayudado sin pedir nada a cambio!”. O si otro miente, di “eso no está bien porque hay que ser siempre honestos”.

– Fomenta rutinas para la responsabilidad y la solidaridad, como hacerles tender la cama, reciclar o ayudar a personas necesitadas.

– También en momentos de disciplina recalca valores. Por ejemplo, si tu hijo suspende por no estudiar, dile que la responsabilidad es importante sin gritarle.

En definitiva, inculcar estos valores hará que tu peque crezca sintiéndose orgulloso de su rectitud y bondad. Y esto le ayudará a verse a sí mismo y al mundo de forma más positiva, con menos sentimientos de culpa, envidia o rencor. ¡Manos a la obra!

 

Isabel Montalvo
Isabel Montalvo
Isabel es una periodista especializada en psicología infantil. Estudió en la Universidad de Valencia. Su amplia experiencia incluye entrevistas a numerosos psicólogos y pediatras. También ha realizado investigaciones exhaustivas sobre la conducta de los niños. Con este profundo conocimiento, Isabel escribe artículos para peques.com, ayudando a los padres a comprender mejor a sus hijos.
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