Iniciosalud y nutriciónCómo actuar ante la sospecha de consumo de drogas de un hijo

Cómo actuar ante la sospecha de consumo de drogas de un hijo

Cuando los padres sospechamos que nuestro hijo adolescente puede estar consumiendo drogas es normal entrar en pánico. Sin embargo lo más recomendable es mantener la calma. Debemos observar sin alarmarnos.

Es importante recordar que en la mayoría de los casos el consumo a estas edades no significa que sean adictos. Generalmente están teniendo una conducta puntual por moda o curiosidad.

El Ministerio de Sanidad, a través del Plan Nacional sobre Drogas, nos ofrece una serie de pasos a seguir:  informarse bien, entablar un diálogo sin dramatismos, reforzar la supervisión y fortalecer el apoyo emocional de los hijos.

 

1. Lo que hay que hacer

1.1 Dialogar

Es importante entablar un diálogo tranquilo con nuestro hijo sobre el tema. Debemos expresar nuestra preocupación por lo que está haciendo de forma calmada y amable. Escucharle con atención para entender por qué ha decidido consumir drogas y conocer tanto sus motivaciones como la información que tiene sobre los riesgos que conlleva. Evitar reacciones exageradas de enfado o castigos desmedidos. Mostrar que queremos ayudarle y estamos de su lado.

1.2 Dar la importancia justa

No debemos quitar importancia al asunto, restándole gravedad. Pero tampoco dramatizar en exceso, como si el mundo se hubiera acabado por esa conducta. Se trata de mostrar firmeza sobre los riesgos reales que existen en el consumo de drogas, especialmente a edades tan tempranas donde el cerebro aún se está desarrollando. Pero al mismo tiempo, mantener la calidez, comprensión y vínculos de confianza tan necesarios con un hijo adolescente.

1.3 Creer lo que se ve

Ante evidencias claras de consumo como pueden ser encontrar sustancias o ver a nuestro hijo bajo los evidentes efectos de estas drogas, no tiene sentido negar la realidad ante lo que está pasando. Es mejor asumir la situación con valentía y actuar en consecuencia, confrontándole de manera respetuosa pero clara cuando sea necesario.

1.4 Compartir la preocupación

Debemos comunicar lo que sabemos sobre la situación de nuestro hijo a otros familiares cercanos y buscar su apoyo. No se trata de “ir a sus espaldas” y traicionar su confianza, sino más bien de sumar esfuerzos entre todos para protegerle y evitar que se siga exponiendo a esos riesgos innecesarios. Pedir consejo e intervenir juntos con un mensaje de preocupación compartida puede ser mucho más efectivo.

1.5 Confrontar

En algunos casos, después de mostrar nuestra preocupación y no obtener respuesta, será necesario un careo más claro y directo sobre las evidencias que tengamos de su consumo. Esto puede hacerse siempre desde el respeto, sin insultar o descalificar, pero dejando claro que nos parecen conductas peligrosas que deben cesar de inmediato.

1.6 Supervisar sin presionar

Mantener cierta supervisión sobre sus horarios, amistades y actividades recreativas puede ser razonable durante un tiempo. Pero no debemos agobiarle ni invadir excesivamente su espacio vital con interrogatorios permanentes o intrusivos. Se trata de encontrar un equilibrio entre responsabilidad y confianza mutua.

2. Lo que NO se debe hacer

2.1 Juzgar

No debemos juzgar o culpar a nuestro hijo por su conducta. Es importante entender que a esas edades aún no tienen la madurez necesaria para medir bien las consecuencias de sus actos. Nuestro papel es guiar, no condenar.

2.2 Dramatizar

Aunque la situación sea grave, tampoco ayuda dramatizar afirmando que su vida estará arruinada o comparando el consumo con las peores adicciones. Se trata de tener perspectiva y transmitir un mensaje realista sobre los riesgos.

2.3 Negar la evidencia

Si las pruebas de consumo son obvias, negarlas no hará que desaparezcan, sino que además perderemos su confianza al mostrar que no afrontamos la realidad. Lo mejor es asumir lo que está pasando con valentía para poder actuar.

2.4 Ocultar información

No se debe ocultar el problema al resto de familiares o profesores pensando que así se protege mejor al hijo. Compartir la preocupación e información responsablemente puede ayudar a reforzar su red de apoyo.

2.5 Encubrir

En ningún caso se debe encubrir o facilitar el acceso a sustancias, ni mucho menos consumir con ellos, pensando que “mejor en casa”. Estaríamos normalizando conductas de alto riesgo que deben desaparecer.

2.6 Agobiar con reproches

Los constantes reproches o medidas disciplinarias excesivamente estrictas suelen tener el efecto contrario, dañando la relación de confianza y alejándoles aún más en este difícil momento donde más falta hace nuestra guía amorosa.

Isabel Montalvo
Isabel Montalvo
Isabel lleva más de 10 años trabajando como periodista especializada en psicología infantil. Ha entrevistado a decenas de psicólogos y pediatras, además de investigar a fondo sobre temas de conducta, aprendizaje y desarrollo en los niños. Así que tiene un profundo conocimiento de esta área. Ahora en sus artículos escribe para ayudar a los padres a entender mejor las razones detrás de las rabietas, malos hábitos, miedos nocturnos y tantas otras cosas que vuelven locas a las familias. Isabel explica todo esto de forma muy cercana y con mucho cariño: los cambios en el humor infantil, la importancia de las rutinas, cómo mejorar la autoestima y comunicación en casa, manejo de berrinches... Con sus consejos, cualquier progenitor se sentirá mucho más tranquilo y preparado para apoyar a sus hijos en cada etapa.
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