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12 mitos sobre resfriados y gripe

La llegada del frío trae consigo al temido dúo de enemigos invernales: los resfriados y la gripe. Estas infecciones víricas se propagan cada año por hogares, colegios y oficinas causando estragos entre pequeños y mayores. Tanto padres como hijos libran una dura batalla para esquivar mocos, dolor de garganta y fiebre. Pero no siempre estamos bien informados sobre cómo vencer a estos odiosos rivales. Por eso es importante conocer los hechos y desmentir falsos mitos sobre cómo atenazar el avance de estos virus. En estas líneas desvelamos 12 creencias erróneas habituales sobre resfriados y gripe.

1. Mito: puedes coger un resfriado por estar al frío

Estar al frío no causa resfriados, aunque facilite su propagación

Estar expuesto al frío no hace que los virus entren mágicamente en tu organismo. Es como decir que salir a la calle con calor provoca insolaciones. Sin embargo, la cercanía entre niños en espacios cerrados durante el invierno sí favorece que los gérmenes de los resfriados pasen de unos a otros con más facilidad.

2. Mito: si no tienes fiebre, no eres contagioso

Se puede contagiar un resfriado aunque no haya fiebre

Los resfriados se transmiten con o sin fiebre, ya antes de que aparezcan mocos y estornudos. No son como la varicela, que no contagia hasta que sale el sarpullido. Los resfriados se expanden de forma invisible.

3. Mito: alejarse de personas enfermas es la única prevención

El lavado de manos es tan importante como evitar a los enfermos

Alejarse de compañeros mocosos reduce el riesgo, pero las manos también transmiten los gérmenes de forma indirecta, al tocar superficies u objetos contaminados. Lavarse bien las manos con frecuencia es vital, tanto como evitar el contacto directo con estornudos ajenos.

4. Mito: la vacuna contra la gripe causa la gripe

Las vacunas no causan la enfermedad, solo defensas

Introducir una pequeña porción del “enemigo” en nuestro sistema provoca una reacción de defensa, no la enfermedad misma. Es como entrenar a un ejército con ataques simulados. Las vacunas son ese “simulacro” que prepara a nuestras defensas, no un ataque real. Sólo imitan la infección.

5. Mito: no es necesario vacunarse cada año

Las vacunas antigripales pierden poder con el paso del tiempo

Las defensas que provocan las vacunas contra la gripe no mantienen su fuerza eternamente. Con los meses, los anticuerpos van decayendo y retirándose, como un ejército que va perdiendo efectivos por el cansancio y las bajas tras meses de lucha. Además, el enemigo vírico tiene una asombrosa capacidad de mutar y cambiar de aspecto, adoptando nuevos “disfraces antigénicos” contra los que nuestros debilitados efectivos son más vulnerables. Es por ello que las organizaciones sanitarias internacionales elaboran una nueva fórmula de vacuna adaptada cada temporada para entrenar de nuevo a nuestras tropas inmunitarias.

6. Mito: si no te vacunas antes de enero, es tarde

Vacunarse contra la gripe en enero o febrero sigue siendo útil

Administrar esas “fotos actualizadas” de los virus a mitad de temporada aún es efectivo. Incluso con la temporada ya empezada, merece la pena mejorar las defensas, igual que aumentar la vigilancia cuando los espías ya andan sueltos por la ciudad. Nunca es completamente tarde para protegerse.

7. Mito: si odias las inyecciones, puedes usar el spray nasal

El spray nasal es solo una alternativa limitada para niños y jóvenes sanos

El spray nasal parece más fácil de administrar que una inyección, pero no es recomendable para todos. Algunos niños con asma u otras enfermedades no pueden utilizarlo. Es como un arma menos potente que solo sirve a una parte del ejército infantil. Hay que preguntar al general (pediatra) qué arma asignar a cada tropa.

8. Mito: si tienes la gripe, eres inmune después

Pasar la gripe un año no evita volver a pasarla al año siguiente

La gripe, igual que el resfriado, tiene múltiples formas y cambia de aspecto. Si un virus te infectó en 2023, sus primos variedad 2024 tendrán novedosos disfraces para engañar a tus defensas y volver a colarse. No bajes la guardia pensando que ya conoces al enemigo. ¡Actualiza tus archivos de espías cada temporada!

9. Mito: un resfriado puede convertirse en gripe

Los resfriados no se convierten en gripe por mucho que empeoren

Aunque los síntomas sean muy parecidos, son enemigos diferentes. Los resfriados son tropas de infantería relativamente débiles, mientras que la gripe llega acompañada de batallones más agresivos y letales. Por mucho que aumente la mucosidad, un resfriado no mutará en el temible virus de la influenza, que debe ser monitorizado de cerca por sus peligrosas complicaciones.

10. Mito: la gripe no es tan grave

La gripe es potencialmente mortal incluso en personas sanas

La gripe no es como un constipado fuerte. Es una peligrosa invasión vírica contra la que hay que protegerse, ya que anualmente provoca miles de bajas mortales incluso entre gente sana sin enfermedades previas. Esta amenaza debe tomarse en serio vacunando a los niños y familiares vulnerables.

11. Mito: medicamentos antigripales curarán tu resfriado

Los medicamentos para la gripe no sirven contra el resfriado

A veces se recetan antivirales para tratar la gripe. Pero estos medicamentos solo combaten al virus de la gripe, no a otros virus que causan infecciones similares. Por eso, aunque alivien síntomas parecidos, no curarán un resfriado común ni otras virosis respiratorias. Los resfriados tienen otros virus causantes. Cada enemigo vírico necesita su propia medicina. Así que no esperes que fármacos específicos contra la gripe curen un catarro: son infecciones diferentes.

12. Mito: debes evitar los lácteos cuando estás enfermo

La leche y los lácteos no empeoran el catarro

La creencia de que los productos lácteos engrosan la mucosidad es falsa. Quizás sea su textura cremosa la que da esa sensación. Pero los datos científicos demuestran que no influyen negativamente en los síntomas. Al contrario, pueden aliviar las molestias de garganta. Así que no hay que desterrarlos cuando aparecen mocos.

Esperamos que esta información sirva para que los padres podáis proteger mejor la salud de vuestros hijos esta temporada de frío.

Lucía Capdevila
Lucía Capdevila
Lucía es una enfermera que lleva más de 15 años curando y cuidando niños en un hospital, así que sabe un rato largo de bebés y de esos primeros años que vuelven locos a los padres. Ahora ella misma es mamá de dos pequeños, Martina y Daniel, con lo cual entiende aún mejor las noches sin dormir y las rabietas en el súper. En su blog escribe sobre todo lo que preocupa a las madres y padres nuevos: el llanto del bebé, cómo calmarlos, trucos para que duerman de un tirón, recetas fáciles de papillas, consejos para el baño... Explica las cosas de manera sencilla, transmitiendo tranquildad y buen rollo. Se nota que Lucía ha vivido en primera persona el caos de ser madre primeriza. Por eso ahora ayuda a otros padres contando sus trucos y todo lo que ha aprendido sobre cuidados de pequeños. Sus consejos son súper prácticos y escritos con mucho cariño. ¡Una lectura ideal para madres y padres!
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